Las autoridades de Arabia Saudita declararon feriado este miércoles para todos los trabajadores (del ámbito público y privado) y estudiantes, tras la sorprende victoria lograda por la selección nacional en el debut frente a la selección Argentina.

La sugerencia de tener un día de descanso fue dada por el hijo, y heredero al trono, del rey Salman, Mohammed bin Salman. El objetivo es que los ciudadanos puedan festejar la victoria de su selección de 2-1 sobre la selección argentina.

Festejos en la capital de Arabia Saudita

Los saudíes, incrédulos, formaron círculos de baile improvisados y ondearon la bandera nacional con la espada desde las ventanillas de los coches que circulaban por las calles de Riad –capital del país- a toda velocidad por la capital el martes, tras la victoria de su equipo.

Cuando sonó el pitido final en la fase de grupos con un marcador de 2-1 que puso fin a la racha de 36 partidos sin perder de Argentina, los aficionados que lo veían en una pantalla gigante en un estadio de la capital, hicieron volar pipas de shisha mientras se apresuraban a celebrarlo.

Pocos podían predecir que la selección de Arabia Saudita, situada en el puesto 51 del ranking mundial, iban a desbancar a los bicampeones del mundo liderados por el afamado Messi, que cuenta con siete Balones de Oro.

Las escenas de júbilo, en las que algunos hinchas se enjugaban las lágrimas con sus pancartas verdes saudíes, contrastaron con el ambiente apagado de la primera parte, en la que Messi marcó un penalti y a Argentina le anularon tres goles por fuera de juego.

Pero el público se animó a los tres minutos de la segunda parte, cuando los saudíes empataron.

Las celebraciones estallaron después de que Salem Al-Dawsari diera a los Halcones Verdes una sorprendente ventaja cinco minutos más tarde, y los tensos hinchas aplaudieron con fuerza cada atajada del arquero Mohammed Alowais, que no dejó pasar ningún otro balón, a pesar de un largo periodo de tiempo de descuento.

Las autoridades se apresuraron a considerar el triunfo como una victoria del programa de reformas del príncipe heredero Mohammed bin Salman, que se apoya en el deporte para tratar de mejorar la imagen del reino en el extranjero.

El impulso, que incluyó una nueva y controvertida liga de golf, el boxeo de pesos pesados y la Fórmula 1, generaron acusaciones de “lavado deportivo”, o de utilizar estos eventos para distraer la atención de los abusos de los derechos humanos.

El reino está incluso en conversaciones con Egipto y Grecia sobre una propuesta conjunta para albergar la Copa del Mundo en 2030, según declaró un funcionario egipcio a principios de este año.

Por c2510961