Oriana Favaro, Rocío Giordano y Cecilia Pastawski: Las sopranos más lindas del mundo están en la Argentina
Las cantantes, que son parte del elenco de Rusalka, que el martes subió en el Colón, cuentan cómo se decidieron por la lírica, y hablan y opinan sobre los estereotipos y los cambios de paradigma en el género.
Las sopranos argentinas Oriana Favaro, Rocío Giordano y Cecilia Pastawski. Foto: Clarín

El estreno de Rusalka, la ópera de Antonin Dvořák que el martes subió a escena por primera vez en el Colón, reunió en su elenco a Oriana Favaro, Rocío Giordano y Cecilia Pastawski, como ya lo había hecho la versión que Buenos Aires Lírica montó en 2015 en el Teatro Avenida.

Pero además de ser parte de la misma producción, las dos sopranos y la mezzo comparten un momento de la ópera signado por la definitiva desaparición de estereotipos que marcaron a fuego la imagen del género durante mucho tiempo. Y también una actitud -desde los inicios de sus carreras- y una belleza que sintoniza a la perfección con ese cambio de paradigma, que va más allá de lo que se ve y escucha sobre el escenario.

"Creo que la gran revolución fue haber puesto el acento en la idea de un actor que está cantando, y no en la voz de alguien que se para ahí y canta hacia adelante”, dice Giordano, que apunta al teatro musical como la puerta de entrada a la lírica: “Nos atrajo porque involucra varias disciplinas".



Las sopranos Oriana Favaro, Rocío Giordano y Cecilia Pastawski. Foto: Clarín

En el mismo sentido, Pastawski confiesa haber sido atrapada por la comedia musical. “Fue lo que me encantó. Vi que había teatro, danza, canto. Y después, cuando conecté con la ópera fue como ‘Ah, esto es como el teatro musical, pero con un plus en la música’.” “Una música que tiene otro vuelo”, completa Favaro.

- Pero también otras exigencias, que hacen suponer que es necesario empezar de muy chicos, con el coro de niños como punto de partida, luego el Instituto... Pero ustedes empezaron más grandes.

- Favaro: Yo empecé a estudiar canto a los 24, y la primera vez que participé en una puesta fue en 2008. Un año después dejé mi trabajo como licenciada en Historia del Arte y empecé a poner cantante en las planillas en las que me preguntaban mi profesión. Para mí fue asumir una identidad.

"Es empezar a decir lo que es una", señala Giordano, quien como Pastawski eligió la lírica a los 17. Yque recuerda que cuando tomó la decisión, en su entorno la miraron "raro". "En cambio, para mí era lo más natural", agrega la cantante, que sin embargo admite que recién cuando concluyó su licenciatura en Ciencias Políticas se pensó definitivamente cantante.

- ¿Con qué se encontraron, cuando entraron de lleno en este mundo, que en el imaginario de muchos aún aparece acartonado y solemne?

- Giordano: En ese punto está muy presente eso del cambio de paradigma. Ese es uno de los factores de aliento, cuando te adentrás en una carrera con tantos estereotipos.

- En el pop, la belleza física suele sumar puntos, a la hora de la aceptación tanto de parte de la industria como del público. ¿En la ópera también juega a favor, o es un obstáculo?

- Giordano: Yo he tenido buenas y malas experiencias...

- Pastawski: En mi caso, no tuve que luchar contra ese prejuicio, pero sí escuché comentarios como: "Es muy linda, ahora vamos a ver cómo canta". Y la típica es que al terminar un concierto te digan: "Querida, de dónde sacás esa voz, si sos tan chiquita". Ahí me doy cuenta de que en el imaginario de la gente, una cantante de ópera tiene que tener otro cuerpo.

- Favaro: Pero esos prejuicios del tipo "esa chica es demasiado linda para ser inteligente" está en todos lados. La idea retrógrada, que no sé por qué la gente asume, de que la belleza es el atributo más valioso de una mujer. En los hombres pasa distinto. La mujer siempre está más bajo la lupa, en ese aspecto. Ah, ya está, es linda… Y la estética de la mujer ha cambiado; no es lo mismo la mujer de los años '20, la de los '50 y la de ahora. Pero uno no puede lidiar con los prejuicios de los otros.



Mucho más que tres caras bonitas. Las dos sopranos y la mezzo cuentan que el teatro musical las acercó a la ópera, en la que confluyen distintas disciplinas. Foto: Clarín

- También cambió la estética de la ópera, con propuestas más audaces. ¿Cómo se llevan con eso?


- Giordano: Todo lo que tenga que ver con el abordaje de algún tipo de tabú, relacionado con lo sexual o con la violencia, o que rompa con la tradición, va muy atado al feeling que uno tenga con el equipo de trabajo.

- Favaro: Y con la lógica de la propuesta. Yo acepto una propuesta novedosa siempre y cuando no contradiga la obra, y que el regisseur no crea que su idea es más importante que la obra. A mí ese tipo de actitudes no me gusta. Yo no soy un muñeco de goma que me ponen en un lugar y canto cuando me dicen que tengo que hacerlo.

- Giordano: Una ópera no puede ser la tiranía de nadie. Una ópera es un gran trabajo en equipo aunque sigamos la idea que nos proponen, también está nuestra esencia artística y nuestra esencia humana.

- Pastawski: Una no quiere imponer límites desde el vamos, sino que escucha qué hace falta para contar la obra. Entonces, si es necesario un poco más de desnudez o algo así, y hay un contexto en el que una se siente cuidada, no está mal.

- Favaro: Todo tiene que estar justificado en el libreto y en la música. A mí, en dos producciones distintas, con el mismo regisseur (Marcelo Lombardero), me violaron. En un caso, está escrito en la obra; en el otro, era una interpretación válida. Pero en ningún momento sentí que estaba haciendo algo que estaba en contra de mi naturaleza. Hay otras circunstancias en la que no se trata de violación, ni desnudos ni nada de eso, y que va en contra de la obra.



Oriana Favaro y Rocío Giordano.

- La violación, o el abuso, son temas que hoy están muy presentes en relación con el espectáculo. ¿Qué pasa en el mundo de la ópera?

- Favaro: A mí jamás me pasó que alguien viniera a decirme "bueno, Oriana, qué te parece que si vos tal cosa y yo te doy tal rol. Y si alguien ha tirado algún comentario que me pareció desubicado, lo he frenado en seco. Así, con esta sonrisa, el mensaje es “ubícate; no seas cerdo".

- Giordano: Depende también de los límites que una se ponga e imponga.

- Favaro: De repente, la persona que te lo ofrece te gusta. Entonces, no te sentís acosada.

- Giordano: Eso se habla.

- Favaro: Eso último podrías no ponerlo...

- Hay casos muy conocidos de cantantes líricos que se lanzaron a hacer música popular. ¿Cómo ven esa convivencia?




- Giordano: Hay cantantes que pueden rotar con facilidad entre los estilos y hacerlos todos de manera decente. Pero de repente si tenés alguien que canta gospel y lo pones a cantar otro estilo, a lo mejor no rinde igual.

- Favaro: Pero en un punto, es como aquel cantante que le das una obra de Handel y la canta perfecto, un Schoenberg, y lo mismo, un Puccini, y también lo hace muy bien. Es cierto que estamos hablando de música clásica; pero si hablamos de Bach y después de Schoenberg, también hablamos de siglos de distancia, de concepciones diferentes en cuanto a las armonías, y sin embargo el tipo puede cantarlo en estilo perfecto. Entonces, ¿por qué no cantar un día ópera, mañana jazz y después folclore?

- Pastawski: Yo no he vuelto a la música popular, concretamente por cuestión de tiempo. Es difícil hacerse el tiempo para armar una proyecto; pero en mi caso está la idea de hacer jazz, canciones, rock nacional.

- Giordano: No es que si cantás ópera sólo te gusta la música clásica. A mí me encanta el tango; cantarlo.

- Favaro: Todo alimenta la emocionalidad, la vocalidad... Hay muchas cosas de otros estilos que se pueden tomar para cantar ópera y al revés.




- Por ejemplo?

- Pastawski: Los colores. Es algo que a veces en el canto lírico no se lo trabaja desde el principio porque una no está tan preocupada en armar un registro más homogéneo. Pero cuando una va avanzando en el estudio, la palabra, los colores de cada palabra en el texto, eso que en la música popular está desde el mismísimo principio, quizá en la ópera llega un poquito después.

- Giordano: Y termina dándole a una una sensación de entrega muy diferente, que desde el público se nota.

- Pastawski: Por eso, cuando una empieza a estudiar canto lírico los maestros te suelen exigir que cantes música de cámara, que en su momento era la canción popular.

- Favaro: Música del Renacimiento o principios del Barroco, los madrigales... Donde la palabra hace a la música. Hablan de la luz, de la elevación, de la belleza; y en la palabra está la música. Es muy claro eso. Si vos hablás de una música, y de otra, no es así. Es sólo música.

- ¿Eso funciona en este ámbito?

- Giordano: Entre nosotras tres funciona.




- Favaro: Además, vos tenés a Los Beatles, que empezaron haciendo covers, pero que cuando llegaron a Sgt. Pepper y empezaron con la época ácida fueron a estudiar música clásica. Los arreglos instrumentales de los temas de Aerosmith los escribe Steven Tyler, y los dirige él. Entonces, ¿por qué la música popular tiene esta morbidez de aceptar, de abrirse y de ser porosa a las artes, y la música clásica no?

- Pastawski: Igual, me parece que es más el prejuicio del espectador que el de los músicos. Yo no me siento identificada con eso.




- Giordano: Pareciera que pasar de la música popular a la clásica fuera una evolución.

- Favaro: Pero si tomás a Dvorak, Rachmaninoff, Stravinsky, todos hacen uso de la música popular para enriquecer a la música clásica. Entonces, hay una cuota de desinformación y de ignorancia.

- También se podría decir que es al revés.

- Giordano: De nuevo, sigue siendo todo música. Enriquecida de un lado al otro.

- ¿Tienen roles soñados?

- Favaro: A mí me pasa que cada rol que me ha tocado cantar lo he disfrutado mucho. Todos los he disfrutado muchísimo, y les he encontrado la felicidad de cantarlos. No soy una gran conocedora de ópera. Quizá el problema es ese. No hay un rol que crea que hará que mi vida termine en paz.




-¿Cómo es eso de que no sos una gran conocedora?

- Favaro: El otro día una persona me decía no sé qué sobre de Simon Boccanegra; no la conozco.

- "¿Cómo que no la conocés? ¿Cómo que no viste nunca Simón?" Y no, no la vi. Traviata la vi por primera vez hace dos años. De Verdi no conozco casi nada. A mí me gusta mucho cantar y actuar la ópera. (Le habla al grabador desde bien cerca) Después no es que voy y miro videos de Youtube en casa. No hago eso en mis tiempos libres. Pero adoro cantar óperas.

- Pastawski: De Puccini, yo no conozco casi nada.




- Antes hablábamos de la decisión de ser cantantes líricas, y de las exigencias. ¿Cómo compatibilizan la vida social y el cuidado de la voz?

- Favaro: Uf! A veces te llaman: "El viernes nos juntamos con los chicos a tomar cerveza.” Y yo respondo que no puedo, porque el sábado canto". -"Venís igual". ¿Y a qué voy a ir? Para no reírme, no hablar, no tomarme una cerveza y alejar a todos los que se quieren fumar un pucho. Este año, que canté Lucia de Lammermoor viernes y domingo, y sábado y domingo, estaba muda.

- Eso se hace por...

- Giordano: Eso se hace por amor.

- Favaro: Si la noche anterior a una función me voy de fiesta, vuelvo a cualquier hora, grito y descanso mal, y el día que tengo que cantar no estoy en las condiciones óptimas por culpa mía, soy una idiota. Yo amo cantar lo mejor que puedo.

- ¿Las cantantes de ópera hacen todo eso que dijiste? (Risas)

- Giordano: Por supuesto.

- Favaro: ¡Y mucho más también! (risas). Pero elegimos momentos estratégicos. Si vos vas a cantar de acá a un mes algo importante, decís: “Este fin de semana derrapamos todos”; y luego te cuidás como una carmelita descalza.



Cecilia Pastawski. La mezzosoprano también repite su rol como El niño de la cocina, dos años después del estreno argentino de la ópera del compositor bohemio en el Avenida, con producción de Buenos Aires Lírica. Foto: Prensa Teatro Colón

- ¿Hay drogas que ayuden?

- Favaro: No.

- Giordano: Lo que ayuda a cantar mejor es mantenerse saludable, estudiar. Las drogas te pueden ayudar a liberar otra cosa. Pero no a cantar mejor.

- Favaro: Cualquier cosa que tomes te dispersa, y en esto tenés que estar muy pendiente. Si no, te quedás como "aaahh".

- ¿Les pasó?

- Giordano: Todo pasa...

- Favaro: Si hay alguien que estuvo en esa situación, no lo noté. Lo que sí me pasó hace poco fue, al terminar un ensayo, mirar a uno de los cantantes y darme cuenta de que tenía restos de cocaína debajo de la nariz. A mí me impresionó. Cada uno hace con su vida lo que quiere, como puede. Pero verlo con la merca ahí fue fuerte.

- Pastawski: A mí lo primero que se me viene son drogas tipo corticoides.

- Favaro: Es interesante eso, porque hay mucha gente que las toma, para desinflamar las cuerdas.. Pero eso tiene consecuencias.

- Giordano: Te tapa los síntomas.

- ¿Tienen hijos?

- Favaro: Yo tengo una hija de 5.

- Pastawski: Yo uno de 6 y otro de 3.

- Giordano: Yo todavía no; me estoy por casar.

- ¿La maternidad les condiciona la carrera?

- Favaro: No. Siempre digo que la carrera de cantante se termina antes que la vida. Yo no me voy a morir el día que deje de cantar. Podría hacerlo, aunque me dé un poco de tristeza; pero si pienso qué sería de mi vida si no tuviera mi hija, cantar me importa tres pepinos. Mi carrera no es mi hija. Además, ser mamá o papá te construye diferente. Antes, por ahí, lo importante al final de una ópera era ese momento exultante; ahora es irme a casa y escuchar a mi hija preguntándome cómo estuvo, o por "el malo del caballero de la Rosa". Eso no tiene comparación con nada.

- Giordano: Y es un ejemplo de vida. Yo quisiera poder demostrarle a mis hijos que pude ser madre y hacer mi carrera; pensar en mi familia y disfrutar mi vocación.

- Pastawski: Y cuando se unen las dos cosas, como cuando hice Cenicienta para chicos y fue mi hijo con todo su grado, es lo más hermoso que te puede pasar.

- En tu caso, vos y tu marido (Santiago Bürgi, comparten la misma profesión...

- Pastawski: Sí. Ahora está en el Uruguay. Hacemos malabares. Es superdifícil. Pero lo mejor que fui aprendiendo es a estar donde estoy. Cuando estoy con los chicos, a conectar con ellos, y lo mismo en el trabajo. Y a pedir ayuda cuando hace falta, a alguien más o menos cercano.

- Favaro: O al psiquiátrico. (risas).


Oriana Favaro

Alumna del ISTAC y egresada del del Argentino de La Plata, entre otros roles interpretó a Pamina (La flauta mágica) y Adina (L’elisir d’amore) en Chile;fue Aksinya (Lady Macbeth) y Sophie (Werther) en el Argentino; para BAL cantó Micaela (Carmen), Donna Anna (Don Giovanni) y Julieta (Romeo y Julieta); Teresa (La casa sin sosiego) en Bahía Blanca, y en el Colón cantó en Las bodas de Fígaro, La mujer sin sombra y El caballero de la rosa, entre otras.

Rocío Giordano

Estudió en el Colón y fue becaria del Argentino, del Mozarteum y otras instituciones. Tuvo roles protagónicos en L’elisir D’amore, Carmen, Don Giovanni, Cosi fan tutte, La flauta mágica, entre otras obras, y en secundarios en Der Ring des Nibelungen, Parsifal, Don Carlo y otras. Ganó numerosos concursos; entre ellos el Nuevas voces del Teatro Colón (2008) y fue Premio Revelación de la Asociación de Críticos Musicales Argentinos.

Cecilia Pastawaski

Egresada del ISA del Teatro Colón y del Argentino de La Plata. Fue finalista en los concursos Neue Stimmen (Alemania) y Belvedere (Cape Town), y becaria del F. N.A. y Mozarteum Argentino. A los 19 años debutó, en Las bodas de Figaro. Entre sus principales roles se encuentran Romeo (I Capuleti e i Montecchi), Angelina (Cenerentola), Poppea(L’incoronazione di Poppea), Nerone (Agrippina), Zerlina (Don Giovanni) y Rosina (Il Barbiere di Siviglia).

Fuente: Clarín

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