Los preocupantes números que se esconden detrás del tabaquismo pasivo a nivel mundial
El humo del cigarrillo contiene sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud, aunque no se las consuma en forma directa.
Fumando un cigarrillo.
Fumar es perjudicial para la salud. Así dicen algunos paquetes de cigarrillos, obligados por la ley 26.687, y es un dato que la mayoría de las personas conoce.

Sin embargo, desde hace algunos años, los expertos han comenzado a alertar acerca de los riesgos que corren los no fumadores cuando inhalan el humo del cigarrillo, es decir, los fumadores pasivos.

De acuerdo a información publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay alrededor de 4000 productos químicos conocidos en el humo del tabaco (DDT-diclorodifeniltricloroetano, un insecticida-, arsénico, cadmio, plutonio, entre otros).

De ese total, aproximadamente 250 pueden ser perjudiciales para la salud y al menos 50 son cancerígenos.

El tabaquismo pasivo causa 600.000 muertes prematuras cada año, según los datos publicados por la OMS.

Un dato preocupante difundido por la organización internacional es que el 31% del total de las muertes atribuibles al tabaquismo pasivo se dan en niños.

Por eso, cuando las personas que fuman lo hacen en un ambiente cerrado, donde hay otras personas, todos quedan expuestas al humo del tabaco y, en consecuencia, a sus efectos.

El problema de fumar en lugares cerrados es que las sustancias que emanan del humo del tabaco quedan en suspensión.

Es decir, no solo afectan a los no fumadores en el momento, sino que también pueden hacerlo horas, días o hasta semanas después.

Es importante, por eso, que aquellas personas que convivan con niños no fumen dentro de la casa cuando ellos no están.

La OMS estima que cerca del 40% de los niños están regularmente expuestos al humo ajeno en el hogar.

Dado que las sustancias tóxicas quedan impregnadas en lugares comunes, como cortinas, tapizados, almohadones, los niños las inhalan de todos modos y sufren los perjuicios que producen.

Los síntomas directos que pueden sufrir los fumadores pasivos son irritación en los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones.

Además, otros efectos del humo del tabaco pueden ser dolor de cabeza, náuseas y eventuales mareos.

Sin embargo, el tabaquismo pasivo también puede causar graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

La cardiopatía coronaria, el cáncer de pulmón o el síndrome de muerte súbita en el lactante, son algunas de las patologías que pueden producirse a causa de inhalar pasivamente el humo del tabaco.

Por eso, los ambientes 100% libres de humo son la única forma de proteger a las personas de los efectos negativos del tabaco.

Disminuyen la exposición a sustancias tóxicas que son el principal problema que experimentan los fumadores pasivos.

Con respecto a los niños y adolescentes, disminuyen las enfermedades causadas por la exposición al humo del tabaco, además de protegerlos del mismo. A su vez, los protegen de algo más importante: comenzar a fumar.

Aquellos niños o jóvenes que están expuestos al humo ajeno en el hogar tienen casi dos veces más probabilidades de comenzar a fumar que aquellos que no están expuestos.

El hecho de que no se fume en los lugares donde los niños están habituados a pasar tiempo hace que se desnaturalice el hábito de fumar.

Así, dificulta que comiencen a fumar porque no lo perciben como algo natural.

Fuente: iProfesional


 

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