Los médicos luchan por tratar los crecientes casos de depresión
La depresión afecta a aproximadamente 16 millones de estadounidenses cada año, muchos de los cuales acuden a sus médicos desesperados y se embarcan en un proceso, a menudo estresante, sobre cuál es el siguiente paso.
Depresión. Foto: iStock
Por Nathaniel Morris

Estas visitas suelen incluir unos formularios con preguntas acerca de síntomas como los cambios de humor y la dificultad para dormir.

Los médicos pueden pedir a los pacientes que compartan detalles íntimos sobre temas como conflictos matrimoniales e impulsos suicidas.

Algunos pacientes pueden ser referidos a especialistas en salud mental para un examen más detallado.


Una vez diagnosticados con depresión, los pacientes suelen enfrentarse a la pregunta: "¿Te interesa la terapia, los medicamentos o ambos?".

Como médico residente en el área de psiquiatría, he visto a muchos pacientes lidiar con esta pregunta; la respuesta más frecuente que escuché de los pacientes es: "No estoy seguro".

Decidir entre diferentes tipos de tratamiento médico puede ser un desafío, especialmente en medio de la niebla de la depresión.

Además, los pacientes confían en los médicos para que les sirvan de guía, y con frecuencia no estamos seguros de cuál es el mejor enfoque para un paciente en específico.

Las personas comúnmente asocian la psicoterapia con Freud y los sofás, pero los nuevos tratamientos basados en la evidencia, como la terapia cognitiva conductual (TCC), se han vuelto prominentes en este campo.

La TCC ayuda a los pacientes a desarrollar estrategias para abordar los pensamientos dañinos, las emociones y los comportamientos que pueden contribuir a la depresión.



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Hay muchas explicaciones propuestas sobre cómo las psicoterapias específicas tratan la depresión. Estas posibilidades incluyen dar apoyo social a los pacientes y enseñar habilidades de enfrentamiento, y los investigadores están utilizando neuroimágenes para estudiar cómo estos tratamientos afectan el cerebro de los pacientes deprimidos.

Se cree que los medicamentos antidepresivos funcionan al cambiar los componentes químicos en nuestros cerebros.

Por ejemplo, una clase de fármacos de uso común, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, está diseñada para alterar los niveles del neurotransmisor en el cerebro.

Estos antidepresivos pueden ser efectivos para tratar la depresión en algunos pacientes, pero la neuroquímica de la depresión sigue siendo poco conocida, y aún no estamos del todo seguros de cómo estos medicamentos alivian los síntomas depresivos.

Varios estudios recientes resaltan la incertidumbre involucrada con estas decisiones de tratamiento. Los investigadores han dedicado un esfuerzo considerable para estudiar la efectividad relativa entre las psicoterapias y los antidepresivos, a menudo sin encontrar mucha diferencia.

Por ejemplo, un estudio publicado en 2012 revisó datos de más de 100 ensayos anteriores e incluyó a más de 10,000 pacientes; aunque las psicoterapias y los antidepresivos funcionaron mejor que el placebo en ensayos ciegos para reducir los síntomas depresivos, ninguno de estos tratamientos fue más efectivo que el otro.

Además, en general, las psicoterapias y los antidepresivos no fueron mejores que las terapias alternativas, como el ejercicio.

En 2014, la investigación presentada en el Congreso Europeo de Psiquiatría sugirió que la TCC era tan buena como los antidepresivos para el tratamiento agudo de esta condición médica.

Una revisión sistemática de 2015 de ensayos aleatorios también encontró que los antidepresivos no eran mejores que la TCC como medida de control de la depresión.

Y este año, un metanálisis que analizó docenas de estudios encontró que las psicoterapias y los medicamentos eran bastantes parecidos con el objetivo de mejorar la calidad de vida y el funcionamiento en personas con depresión.



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Si la psicoterapia y la medicación se usan para tratar la depresión ¿podría ser mejor usarlos juntos?

Esta es una pregunta válida, y los pacientes suelen plantearse esta misma cuestión. Pero la eficacia de combinar estos tratamientos es controvertida en los círculos médicos: los estudios han llegado a conclusiones diferentes al respecto. Como resultado, muchos pacientes todavía reciben uno o el otro primero.

En 2016, el American College of Physicians publicó directrices sobre el uso de antidepresivos en lugar de terapias no farmacológicas para la depresión.

Después de revisar décadas de evidencia, un comité concluyó que la TCC y los antidepresivos de nueva generación son "tratamientos igualmente efectivos" para adultos con mayor depresión.

Las guías recomiendan que "los médicos seleccionen ya sea entre la terapia cognitivo-conductual o los antidepresivos de segunda generación" para tratar a los pacientes con depresión.


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Los autores de estas pautas también plantean un punto importante: los médicos comúnmente recurren primero a los antidepresivos cuando tratan a pacientes con depresión, aunque la evidencia sugiere que las terapias alternativas son igual de efectivas.

Los medicamentos también pueden tener efectos secundarios, como náuseas y vómitos, así como interacciones peligrosas con otros medicamentos.

Los antidepresivos se encuentran entre los principales tipos de medicamentos recetados en Estados Unidos y las encuestas sugieren que más de 250 millones de medicamentos antidepresivos se surten anualmente en todo el país.

Un estudio de 2015 de JAMA encontró que el 13 por ciento de los adultos estadounidenses tomaron antidepresivos en 2012, una cifra que casi se duplicó desde 1999.

Fuente: The Washington Post


 

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