Los médicos cubanos se rebelan y rechazan las quitas en sus sueldos
Al menos 150 médicos cubanos que trabajan en Brasil presentaron demandas en tribunales brasileños, exigiendo ser tratados como contratistas independientes con sueldos completos.
Maireilys Álvarez Rodríguez, una médica cubana fue a trabajar en Brasil, demandó exitosamente por independencia y mejor sueldo. Foto: The New York Times

Miles de doctores cubanos trabajan en el extranjero bajo contratos con las autoridades cubanas. Países como Brasil pagan al gobierno comunista de la isla millones de dólares cada mes para brindar los servicios médicos, convirtiendo a los médicos en la exportación más valiosa de Cuba.

Sin embargo, los doctores reciben sólo una pequeña parte de ese dinero, y un creciente número de ellos en Brasil se están rebelando contra lo que un juez llamó "una forma de trabajo forzado".

En el último año, al menos 150 médicos cubanos presentaron demandas en tribunales brasileños, exigiendo ser tratados como contratistas independientes con sueldos completos.

"Cuando sales de Cuba por primera vez descubres muchas cosas que antes no veías", comentó Yaili Jiménez Gutiérrez, una de los doctores. "Llega un momento en el que te hartas de ser un esclavo".

Artistas y atletas cubanos llevan décadas desertando durante viajes al extranjero. Pero las demandas en Brasil representan una rebelión inusual dirigida contra uno de los esfuerzos emblemáticos de Cuba.

Enviar médicos al extranjero no es sólo una fuente de ingresos muy necesarios para Cuba, sino que también ayuda a promover la imagen de la nación como una potencia médica.

Las querellas legales son aún más importantes porque los médicos han perdido un plan B común: ir a Estados Unidos.

En enero, EEUU puso fin a un programa para acoger a los médicos cubanos y exacerbar la fuga de cerebros de la isla.

"El final del programa fue un enorme golpe para nosotros", afirmó Maireilys Álvarez Rodríguez.

En su mayoría, los tribunales brasileños han fallado contra los médicos, pero algunos jueces les han dado la razón.

Las semillas de la rebelión fueron plantadas hace un año en una conversación entre una médica cubana y un clérigo en una aldea remota.

Anis Deli Grana de Carvalho llegaba al final de su misión médica de tres años. Pero al haberse casado con un hombre brasileño, quería quedarse.

El clérigo se indignó al enterarse de que los médicos cubanos perciben sólo una cuarta parte de lo que el gobierno brasileño paga a Cuba. La puso en contacto con un abogado y ella demandó. En cuestión de semanas, veintenas de médicos hicieron lo mismo.

El gobierno brasileño está apelando los casos que han ganado los médicos y cree que se impondrá.

"No hay injusticia", aseguró Ricardo Barros, el ministro de Salud brasileño. "Cuando se inscribieron, aceptaron las condiciones".

Álvarez dice que el salario ofrecido por el gobierno cubano les pareció atractivo a ella y su esposo, Arnulfo Castanet Batista, también médico, cuando se incorporaron al programa en 2013.

Significaba dejar a sus dos hijos al cuidado de familiares, pero cada uno recibiría 2.900 reales brasileños al mes -en ese entonces unos 1.400 dólares, hoy 908 dólares- una cantidad que parecía enorme comparado con los 30 dólares mensuales que ganaban los médicos en Cuba.



Maireilys Álvarez Rodríguez con una paciente en una clínica en el Estado de Maranhão, Brasil. Foto: The New York Times

El gobierno brasileño, entonces encabezado por la presidente Dilma Rousseff, vio la expansión de los cuidados de la salud como crucial para su meta de una sociedad más equitativa.

Brasil importó miles de doctores para brindar atención en zonas remotas y pobres bajo un programa llamado Más Médicos.

Brasil paga a Cuba 3.620 dólares al mes por cada médico. Unos 18 mil médicos cubanos han realizado misiones en Brasil; 8.600 permanecen en el país.

La ONU afirmó que el programa disminuyó la tasa de mortalidad infantil de Brasil y extendió los cuidados a comunidades indígenas.

Poco después de arribar a Santa Rita, una aldea en el Estado de Maranhão, Álvarez y su esposo empezaron a sentirse incómodos respecto al contrato.

"Empezamos a ver que las condiciones para los otros médicos eran totalmente distintas", comentó ella. "Ellos podían estar con su familia, traer a sus hijos. Los sueldos eran mucho más altos".

Los médicos cubanos insatisfechos con su situación formaron un grupo en WhatsApp. André de Santana Corrêa, un abogado brasileño, narró que su teléfono no dejaba de vibrar mientras médicos cubanos por todo el país comenzaron a enviarle mensajes de texto solicitando su ayuda.

Tras analizar sus contratos, De Santana concluyó que incumplían con las protecciones de igualdad en la Constitución de Brasil.

A fines del año pasado, los jueces emitieron medidas cautelares temporales en algunos casos. Pero el juez federal que manejó el caso de Grana falló en su contra, al opinar que permitir que los médicos cubanos renuncien a sus contratos planteaba "riesgos injustificados en el ámbito político y diplomático".

Los supervisores cubanos en Brasil reunieron a los médicos que habían presentado demandas y los despidieron de inmediato, dijeron varios doctores.

A cada uno se le dio la oportunidad de abordar un avión a Cuba en menos de 24 horas -o enfrentar un exilio de ocho años-.

Jiménez señala que ha estado desempleada desde que fue despedida en junio y ahora tiene prohibido reingresar a Cuba durante ocho años.

Álvarez y su esposo se contaron entre los afortunados que conservaron sus empleos y recibieron lo que equivalía a un enorme aumento de sueldo. También lograron traer a sus hijos a Brasil.

"Es triste dejar a tu familia, tus amigos y tu patria", aseveró ella. "Pero aquí estamos en un país en el que eres libre, donde nadie te pregunta a dónde vas ni te ordena qué hacer. En Cuba, tu vida la dicta el gobierno".

De Santana dice que tiene esperanzas de que la Suprema Corte Federal de Brasil atienda el caso. Pero ya que el máximo tribunal brasileño tiene tanto trabajo acumulado, un fallo definitivo podría tomar años.

Fuente: The New York Times


 

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