La historia del hombre que encontró al dinosaurio más grande del mundo
Aurelio Fernández era peón en un campo. Murió sin saber de la importancia de su hallazgo.
El Titán Patagónico vivió hace 95 millones de años en la Patagonia.
Cuando Aurelio Fernández se detuvo frente a unos huesos que le parecieron diferentes a los que siempre encontraba en su recorrida por el campo, nunca imaginó que estaba frente a un hallazgo que años después iba a recorrer el mundo.

Aurelio era el puestero de la estancia El Sombrero, propiedad de la familia Mayo ubicada a 260 kilómetros de Trelew y a poco más de 10 de la pequeña localidad de Las Plumas, en Chubut.

Y encontró al Titán Patagónico, el animal más grande que recorrió la Tierra.

Los inspeccionó con sus ojos de baquiano experto y supo que, como le habían recomendado, debía avisarle a sus patrones.

Porque sus patrones ya habían sido advertidos que el campo donde se encontraba la estancia podría ser un gigantesco parque jurásico.

Fue casi a fines de 2012 y en enero del año siguiente un equipo interdisciplinario del Museo Egidio Feruglio de Trelew se instaló en el lugar.


Los investigadores, trabajando en el campo cuando ocurrió el hallazgo. Foto: Clarín

No tardó mucho tiempo en darse cuenta de que se encontraban ante un gran descubrimiento. Que se confirmó hace pocos días, cuando tras estudios científicos se comprobó que esos huesos pertenecían a un dinosaurio gigante, el más grande que haya habitado por el mundo.

Para realizar los primeros trabajos, los científicos y especialistas soportaron temperaturas de hasta 40 grados en el medio de un campo minado de restos fósiles.

En una primera apreciación, la gran cantidad de huesos que iban encontrando les dio una hipótesis: ése podría ser el lugar que los grandes dinosaurios elegían para ir a morir.

 


La réplica del Titán Patagónico, en Chubut.

El dinosaurio que lograron desenterrar en su totalidad medía 40 metros de largo y 12 de alto. Pesaba alrededor de 72 toneladas.

Sólo el fémur pesaba mil kilos. Esto fue confirmado en su momento a Clarín por los expertos que trabajaron en el tema.

Tardaron dos años en lograr armar el gigante rompecabezas que después comenzó a recorrer el mundo.

Y que ya tiene, al menos, dos réplicas: una en el museo de Nueva York y otra en el ingreso a Trelew, esta última hecho en Alemania. Son réplicas de tamaño original. Y causan impresión.

Dicen que a pesar de sus dimensiones el ahora denominado Patagotitán mayorum (lo primero significa gigante de la Patagonia y el segundo nombre es en homenaje a la familia dueña del campo) se movía con destreza.

En el campo de los Mayo podría haber nuevos descubrimientos. Pero no será Aurelio Fernández quien pueda descubrirlos.

Poco después de ver esos huesos que le llamaron la atención, y como suele ocurrir con los peones de los campos, partió buscando otros rumbos.

En los pueblos poco habitados de la Patagonia todo se sabe. Y por eso, la noticia de su muerte producida al año de su hallazgo se conoció en forma rápida.

Aurelio nunca supo que había encontrado un dinosaurio gigante, el más grande de todos. El que hoy impresiona al mundo.


Fuente: Clarín


 

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