En realidad los aparatos son malos para los dientes y tu salud bucal
No vale la pena pagar tanto por una sonrisa perfecta.
Los aparatos son malos para los dientes y tu salud bucal.

Una vez, cuando estaba en la universidad, le pregunté a mi amigo cuál era su tipo de chica ideal y me dijo, "la que tiene los dientes perfectos".

Esa chica una vez llevó aparatos durante dos años, arriba y abajo. El día que se los quitaron, se dio cuenta de que había una especie de musgo amarillo entre sus dientes y se quedó horrorizada. Su ortodoncista le dijo que usara tiras blanqueadoras.

El problema fue que sus encías se empezaron a desintegrar. Este es el coste real de tener los dientes rectos: cada año, aproximadamente 400.000 estadounidenses desarrollan recesión de encías y enfermedades gingivales por usar aparatos.

A su vez, la enfermedad de las encías aumenta el riesgo de otras enfermedades sistémicas, como cardiopatías, neumonía, cáncer de páncreas y diabetes.

Pero lo más grave es que la enfermedad de encías es la causa principal de la pérdida de los dientes.

Sin embargo, si preguntas a los dentistas y ortodoncistas si hay una conexión entre los aparatos y la mala salud de las encías, "obtendrás respuestas diferentes dependiendo de con quién hables", dice Kelly Blodgett, dentista de Portland, Oregón.

Algunos se toman el riesgo muy en serio. Joseph Nemeth, periodoncista de Southfield, Michigan, dice que muchos ortodoncistas ahora hacen que los pacientes firmen descargos de responsabilidad sobre los riesgos asociados con las encías.

Otros "no son conscientes de las consecuencias a largo plazo del tratamiento de ortodoncia", explica Blodgett.

Efectivamente, yo me enteré de esa relación diez años después de que me quitaran los aparatos. El mes pasado, me hicieron un injerto de encías; para ello mi periodoncista me cortó tejido del paladar y lo volvió a colocar en las zonas sensibles de las encías, debajo de los dientes delanteros inferiores.

El procedimiento me costó 2.500 dólares y tuve que pasar un tiempo tomando batidos para el desayuno y preguntándome cómo había llegado a este punto.

La mala higiene es la razón principal de que casi la mitad de los adultos menores de 30 años tengan problemas en las encías. En resumen, la placa bacteriana y el sarro aumentan las bacterias de la boca, inflaman las encías y las predisponen a la infección.

Los aparatos hacen que la higiene bucal sea más difícil y empeoran las condiciones higiénicas. Estos efectos duran mucho más que la corta duración del tratamiento de ortodoncia.

Las encías también retroceden por el movimiento de los dientes. "Los aparatos son un poco como el vendaje de pies chino", dice Blodgett, ya que obligan a los dientes a seguir la dirección de un alambre.

"A lo largo de todo ese proceso, estás ejerciendo una presión antinatural sobre el hueso y por extensión, sobre las encías". La presión constante en los dientes puede causar inflamación y pérdida de hueso, esto puede llevar a la recesión de las encías.

Por supuesto, como el periodonista Franc Vanderven, señala, los aparatos pueden arreglar los dientes apiñados y, en última instancia, resultar en una mejor higiene bucal. Pero los profesionales no están de acuerdo con este punto.

Nemeth, por ejemplo, no está convencido de que enderezar los dientes mejores significativamente la salud bucal. A menos que los dientes estén muy mal posicionados y ello impida a la persona cepillarse los dientes, "la razón principal para realizar la ortodoncia es puramente estética", dice.

La investigación empírica que existe para resolver el debate es sorprendentemente escasa.

El metal de los aparatos también puede contribuir a la recesión de las encías. Varios estudios exponen que el metal favorece la acumulación de bacterias y perjudica la salud de las encías.

Del mismo modo, los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio encontraron que los pacientes con perforaciones en los labios tenían un 41 por ciento más de probabilidades de desarrollar recesión de encías que el grupo controlado, y que sus recesiones eran dos veces más graves.

Esto podría ayudar a explicar por qué la salud de las encías tiende a ser peor en personas que han llevado aparatos de metal.

"La mala higiene es la razón principal de que casi la mitad de los adultos menores de 30 años tengan problemas en las encías. En resumen, la placa bacteriana y el sarro aumentan las bacterias de la boca, inflaman las encías y las predisponen a la infección".

Por último, la enfermedad de encías y la recesión dependen de la genética y la anatomía del paciente.

"Algunas personas tienen la suerte de heredar unas encías carnosas", explica Nemeth. Otros las tienen más finas y tienen un riesgo mucho más alto de desarrollar recesión.

Los aparatos pueden desencadenar o acelerar estas predisposiciones genéticas.

Nemeth compara la genética del tejido gingival con la salud del sistema inmunológico. Si alguien entra en una habitación con un resfriado, las demás personas que estén en la habitación se pueden contagiar.

A algunos no les pasará nada, otros podrían contraer un resfriado leve y otros sufrirán una gripe muy fuerte. Del mismo modo, algunas personas son "resistentes a los organismos que causan la enfermedad periodontal". Otros, por desgracia, no lo son.

Así que, si estás considerando ponerte aparatos o ponérselos a tus hijos, acude a un odontólogo prudente que valore la salud de las encías antes de iniciar el tratamiento.

"Un buen odontólogo no solo se fijará en la estética, sino también en la funcionalidad", dice Vanderven.

También trabajarán en conjunto con dentistas y periodontistas para proteger tus encías. A veces a algunos pacientes los tienen que operar de las encías.

Pero Blodgett anima a los pacientes a retrasar el uso de aparatos hasta que dientes, encías y boca se hayan desarrollado completamente -a veces tiene que ser después de los veinte-.

No hay ninguna ventaja en intervenir antes. O, en lugar de poner a los jóvenes aparatos en la pubertad, "deberíamos plantearnos si realmente son necesarios".


Fuente: VICE.com


 

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